Tan difícil es cambiar de rumbo, que son pocas las personas
que lo logran. A veces se gana, otras se pierde y en ocasiones se llega al
mismo punto. Pero, ¿acaso no es ese el sentido de la vida?
Hoy, me declaro un partícipe de la locura, me revelo un
amante de los atardeceres, un seguidor nocturno de la luna llena, un degustador
de la buena lectura, un ignorante de lo monótono y lo tangible, un explorador de tu cuerpo, me proclamo un admirador
de ti.
A partir de esta noche de luna azul, cambio mis pasos y dejo de pertenecer a éste mundo terrenal, me entrego a ti, a ti…
